Cuando cada marca es una marca social, la diferenciación creativa es importante.
Como ya se ha dicho, las grandes marcas actuales son las que impulsan la cultura, lo que significa que han tenido éxito liderando la conversación, no persiguiendo tendencias. En este sentido, no se puede pasar por alto el papel de las redes sociales. Las redes sociales son el barómetro de la cultura, un indicador fundamental de lo que la gente encuentra interesante, los problemas a los que se enfrentan y los temas que les preocupan. También es el punto de entrada para cualquier marca que quiera causar impacto.
Sin embargo, hacerlo puede ser más difícil de lo que parece. La competencia creativa es cada vez más feroz, sobre todo en la nueva era de la virtualización. Las voces de los consumidores son más fuertes, las expectativas en torno a la personalización son mayores y las audiencias son muy conscientes del valor de sus datos, dinero y atención, lo que significa que exigen un claro intercambio de valor. Satisfacer esas necesidades no es tarea fácil, pero he aquí la buena noticia: las comunidades están ávidas de oportunidades para cocrear junto a las marcas, y quienes les brinden esas oportunidades se verán muy recompensados.
En cualquier caso, esto ha provocado una nueva urgencia de diferenciación creativa. Para ello, contar con un socio registrado puede ser de gran ayuda. Mientras que las consultoras dedican más tiempo a asesorar que a crear, un socio de referencia está totalmente inmerso en el día a día de la gestión de datos, la creación de contenidos, la redacción creativa, los medios digitales y otros ámbitos. Ese intercambio constante de conocimientos y experiencia es clave para llegar al público en las redes sociales, donde ofrecer contenido relevante puede ser un reto y dar la impresión de autenticidad es fundamental.
La innovación creativa es una mentalidad, no una suma de capacidades.
Para aprovechar las oportunidades culturales a medida que surgen, una marca y sus socios deben ser rápidos. Esto significa no solo ofrecer resultados con rapidez, sino también aportar ideas creativas desde el principio. Un colaborador social fomenta esto mediante un intercambio constante de conocimientos e ideas con la marca. Mientras que la aportación de la marca es clave para elaborar una historia que sea fiel a su identidad, el socio social aporta perspectivas únicas que provienen de años de trabajo con miles de clientes en diferentes sectores. Y como colaboran tan estrechamente, funcionan como una máquina bien engrasada.
Con Booking.com, nos basamos en una larga relación con un historial de generación de valor a través de campañas culturalmente relevantes. No hace mucho, ayudamos a la marca a mostrarse en todas las culturas durante el mayor acontecimiento musical del mundo, Eurovisión. A través de una estrategia integrada que incluía desde colaboraciones con influencers hasta la creación de contenidos, inspiramos al público a experimentar la música, el idioma y las culturas que Europa tiene que ofrecer, fomentando conversaciones significativas entre influencers de diferentes países. Y el día del evento, sedujimos al público con contenidos exclusivos entre bastidores.